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Los pequeños empresarios se sienten incomprendidos por la Administración PDF Imprimir E-Mail
viernes, 03 de julio de 2009

Pedro Rodríguez es propietario de tres micro-empresas canarias, que él mismo dirige. En los micrófonos de Radio San Borondón nos cuenta su experiencia ante la crisis y su opinión acerca de las medidas que, para paliar la misma, se toman por parte de la Administración, a la que define como “un carro del cual tiramos, pero que tiene las ruedas cuadradas”.

SB-Noticias.- “A veces oigo a los políticos hablar y no me siento para nada identificado”, afirma Pedro Rodríguez, un empresario canario de 46 años, quien se sienten incomprendido por la clase política. “[...] no me siento identificado cuando hablan de que vamos a pedir para las pequeñas empresas esto, vamos a pedir estos créditos... ¿Nos han preguntado a nosotros lo que realmente queremos? Nosotros no somos comerciantes. Como no somos comerciantes, y con todo el respeto, pero es que no tenemos nada que ver con los comerciantes. Nuestro producto, nuestra filosofía de trabajo es otra. Sin embargo, me he dado cuenta, de que piden cosas para nosotros, y nosotros no queremos eso”, explica.

¿Qué es lo que quiere el pequeño empresario?

Señala Rodríguez que, en primer lugar, lo que el pequeño empresario quiere es “que se cumpla la ley, que realmente haya gobierno, que realmente se cumplan todas aquellas normas, tanto laborales, fiscales, y que no haya tanta permisividad”, y concretando su argumentación, comenta: “Ahora mismo, cuando me hablan de crédito... Yo no necesito crédito, lo que necesito es que aquel señor que no paga porque no le da la gana de pagar, y que tenemos una cantidad de impagados tremendo, la Justicia, la ley, actúe”. Reclama además este empresario que la ley actúe “de una forma contundente”.

Innovación empresarial... pero, ¿y la de la Administración?

Hablando sobre su experiencia, relata Pedro Rodríguez lo que le aconteció cuando acudió a solicitar el permiso para iniciar una actividad laboral: “[...] lo que no puede ser es que estemos hablando de innovación, y los primeros que no tienen implantada una innovación en sus procedimientos de trabajo, es la propia Administración. La innovación no se trata que yo vaya a pedir un certificado y un ordenador me lo expida. No. La innovación significa que yo, que me considero emprendedor, tengo una posibilidad, y esto es un caso real, de ejercer una actividad, de contratar gente, pero resulta que cuando voy a sacar el permiso, hago mi empresa, me constituyo, pago todo lo que tengo que pagar, resulta que el Registro Mercantil tarda tres meses y medio en registrar mi empresa”.

Y se pregunta: “¿Es posible que en el año 2009, en plena era de la informática avanzada, el Registro Mercantil tarde en poner un sello, porque eso es lo que es, tres meses, y que yo pierda la posibilidad de acudir a una obra, de ejercer esa actividad...?”

Falta de foros de encuentro entre empresarios y la Administración

“Cuando oigo a estos señores [...] hablando del tema laboral, pienso que para nada, para nada, saben lo que nos está ocurriendo a nosotros. - Dice Pedro Rodríguez - Y si cogemos las páginas amarillas, y miramos cuántas empresas hay como la mía, de cinco o seis trabajadores... Son miles, son muchísimas. Pero estamos callados, y realmente estamos haciendo mal, porque como comentaba hace poco con un pequeño empresario que estaba aquí en mi despacho, tenemos que hablar”. Propone así el empresario, por ejemplo, la creación de un foro a través del cual pueda producirse una comunicación efectiva entre las instancias oficiales y la clase empresarial.

Contratos basura, no. Una legislación laboral “un poco más flexible”, sí.

En lo que al asunto de la contratación se refiere, cuenta Pedro Rodríguez que tiene la posibilidad de contratar gente, en este momento, pero que la legislación laboral puede resultar un escollo para el empresario. “No se trata de contratos basura, porque en mi empresa no existen contratos basura. [...] Siempre dije, si algún día tengo una empresa, lo primero que cuidaré es al personal. [...] Mi personal, creo que es el primer valor que tiene mi empresa, el segundo son mis clientes, y nos debemos a mi clientes”, aclara en primer término.

Y explica: “Si tuviéramos una legislación laboral un poco más flexible... Y no hablo del despido libre, ni mucho menos, pero lo que no puede ser es que si yo, a una persona que la tengo tres meses, la tengo que volver a contratar otros tres meses y luego ya indefinido. A mí me encantaría tener todo el personal indefinido, pero es que no puedo, porque es la Administración la primera que no me garantiza nada. ¿Es posible que yo pueda tener retenciones, que la Administración tenga retenciones de mi dinero por valor de 60.000 euros, y que yo no sepa cuándo los voy a cobrar? ¿Es posible que los Ayuntamientos me deban dinero y me digan, cuando lo voy a reclamar, que mis facturas están enfangadas? Ése es el término...”

“La crisis la está generando la propia Administración”

Por todo lo anterior, este empresario canario concluye que la crisis la está generando la propia Administración, de la que dice que es “un carro del cual tiramos, pero que tiene las ruedas cuadradas”.

“Por eso yo  lo que digo es, primero, que se pongan las pilas los señores de la Administración. Acabo de venir de una administración pública, y es lamentable cómo veo a la gente con una tranquilidad, ... Sí, hablan de crisis, pero como que la crisis es algo que vivimos otros”, dice. “Yo lo que pido a todos estos políticos es que nos paguen, ¿cómo? Que nos subvencionen”.

Propone subvenciones a la Seguridad Social

Por último, sugiere algunas actuaciones que considera que sí podrían ser de utilidad y valor para empresarios como él: “Yo podría contratar dos o tres personas, pues que me subvencionen la Seguridad Social, para yo poder arrancar, y después, en un año, yo pagaré como todos. Pero que nos den ese tipo de ayudas, que no tienen que ser en metálico directamente. No sólo necesitamos créditos, lo que necesitamos es que la Administración actúe, que no tarden tres meses o seis meses, o un año, un Cabildo en pagar a una pequeña empresa 100.000 euros... Porque un año o dos años, para una empresa como la mía puede ser la muerte inmediatamente, cuando tenemos economías muy frágiles. Nuestra facturación tiene que ser casi a diario, nos están pagando, la Administración está permitiendo que obras públicas se paguen a 190 días, cuando el dinero está depositado en el banco”.

 
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