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Justicia y Sociedad considera que el caso Haidar se resume en una expulsión ilegal y un destierro arbitrario PDF Imprimir E-Mail
viernes, 11 de diciembre de 2009

SB-Noticias.- José Manuel Rivero, portavoz de Justicia y Sociedad, analizó para el programa La Trapera de Radio San Borondón la última hora del problema que vive Aminatu Haidar tras 26 días en huelga de hambre en el aeropuerto de Guacimeta en Lanzarote reclamando poder regresar a El Aaiún de donde fue expulsada ilegalmente por Marruecos y explica que este caso ha alcanzado dimensiones espectaculares al producirse la mediación de la UE, Estados Unidos y la ONU para evitar la muerte de la activista decidida a llegar hasta el final si sus derechos a regresar a su tierra siguen siendo pisoteados.

Explica que este caso de la activista saharaui ha alcanzado una dimensiones espectaculares, algo que queda patente por las preguntas realizadas a Rodríguez Zapatero en Suecia en donde dijo que es su Gobierno el que debe asumir la tarea de encauzar la situación y lograr que Haidar regrese a los territorios ocupados, declaraciones que considera sorprendentes.

Sobre una de las preguntas que cuestionaba la identidad de la autoridad política que permitió la entrada de Haidar a territorio español tras ser obligada por las autoridades fascistas marroquíes a embarcar en el avión que la condujo a Lanzarote, el presidente del gobierno español contestó que las autoridades políticas no están en el día a día, trasladando de este modo la cuestión a las autoridades administrativas, un hecho “que me produce verdadero resquemor y desconfianza”.

Con respecto a la famosa carta del rey Juan Carlos I remitida al dirigente de Izquierda Unida Cayo Lara asegurando que estaba dispuesto a mediar en el asunto, pero que el gobierno de España no consideró oportuno la intervención de la jefatura del Estado, Zapatero reconoce haber leído el contenido de la misma antes de que la casa real la remitiera a la formación de izquierdas, al tiempo que añade que si no ha intervenido el monarca es porque es un trabajo que le corresponde al Ministerio de Exteriores. En este sentido Rivero se pregunta hasta qué punto la carta del Rey es tan sibilina que trata de culpabilizar al gobierno del Estado de que no se haya producido mediación entre los reyes de ambos países, cuestión que queda en entredicho tras las declaraciones de Zapatero.

Rivero comenta además la denuncia que Haidar realizara ante la autoridad policial de todo lo ocurrido desde que fuera detenida en el aeropuerto de El Aaiún hasta que fue expulsada y llevada por la fuerza hasta el avión que la condujo a Lanzarote, unos hechos que ponen de relieve el valor de esta mujer que permanece con las más alta dignidad pese a vivir un auténtico infierno.

El abogado señala que cuando el juez Velazco de la Audiencia Nacional se inhibe del conocimiento de la denuncia de Aminatu Haidar porque dice que el principio de justicia universal que se modificó en la Ley orgánica del Poder Judicial no le permite ya actuar contra las autoridades marroquíes que aparecen en esa denuncia, una modificación que entró recientemente en vigor gracias al pacto entre PSOE y PP y aprobada en el Congreso de los Diputados.

Sin embargo si hay unas actuaciones, referidas a cuando Haidar entra en territorio español y todo lo que se produce en el aeropuerto de Lanzarote, y que el juez Velazco remite para que se investigue el comportamiento y las conductas de las personas que figuran en esa denuncia, que estaban en el aeropuerto y que recibieron a la defensora de los derechos humanos.

José Manuel Rivero asegura que lo que está claro y es evidente, porque está más que documentado, es que Aminatu Haidar fue obligada por la fuerza a embarcar en un vuelo que la iba a llevar a un destino diferente al que ella había puesto en origen, un hecho que se produce 24 horas después de ser retenida en El Aaiún y sufrir todo un calvario y sufrimiento relatado en la denuncia hecha efectiva en la comisaría marroquí.

Explica que la activista saharaui fue embarcada por la fuerza, en contra de su voluntad, aunque el comandante del avión se niega en dos ocasiones, finalmente cede a las presiones marroquíes, aun sin portar el pasaporte que había sido confiscado por la gendarmería marroquí, todo ello sin que se produjese ninguna resolución de expulsión, lo que conlleva una expulsión ilegal y un destierro arbitrario.
 
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