
| Carlos Castilla: «los valores, la ética, la conciencia es lo más importante para la evolución de la humanidad y para las sociedades» |
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| martes, 05 de enero de 2010 | |
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Para el profesor de la Universidad de La Laguna, «hoy en día, la economía y la ciencia están imponiendo un orden, un mundo que no le gusta a las personas» SB- Noticias.- El pasado día 2 de diciembre el prestigioso profesor de la Universidad de La Laguna Carlos Castilla ofreció en la Sala San Borondón una charla-coloquio titulada «El idealismo popular en el mundo de la música y el cine». Carlos Castilla abordó el mensaje de compromiso con los valores y los derechos humanos latente en la actividad artística de célebres figuras del mundo de la música y el cine, tales como Charles Chaplin, John Lennon y Michael Jackson, que los medios de comunicación de masas se han encargado de silenciar, destacando por contra el lado superficial más útil al negocio del espectáculo. Carlos Castilla Gutiérrez es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de La Laguna (1983), Doctor por la ULL (1994) con la Tesis Doctoral «Economía Ecológica: estudio de valoración de los ecosistemas forestales de Canarias», centrada en el concepto de Desarrollo Sostenible y con la incorporación de la dimension ética. Ejerce la docencia en Economía Política (licenciaturas de Económicas y Sociología) y en Desarrollo Sostenible (responsable de esta línea de investigación en el Programa de Doctorado «Formación, empleo y desarrollo regional» de la ULL. En el transcurso de la charla-coloquio, Carlos Castilla señaló que «los valores, la ética, la conciencia es lo más importante para la evolución de la humanidad y para las sociedades. Intentar poner por encima de los valores o de la conciencia la ciencia, las leyes, la política no funciona. Esto está más que demostrado. Hoy en día, la economía y la ciencia está imponiendo un orden, un mundo que no le gusta a las personas. La cuestión está en darle vuelta a esto y que los valores pasen a ser los que dirijan a la ciencia, a la política, etc. Incluso, cuando se diseñan buenos sistemas políticos y sociales, buenas leyes y una ciencia mas o menos acertada, si la gente no lo siente, si esto no va a compañado del sentimiento y las personas no lo hace suyo en su corazón, no funciona.» Para Carlos Castilla, «no se puede seguir negando la importancia que tiene esa parte de conciencia, esos valores, esos sentimientos de las personas. Dicho de otra manera, lo intelectual, las ideas, sin lo emocional está completamente condenado al fracaso.» «La crítica de aquellas cosas que están mal es necesaria», afirma Castilla, pero «a la crítica sola le pasa lo mismo. Si la crítica no viene acompañada de una alternativa y de ilusiones y de un toque a sus personas en su interior, puede quedarse en algo que, incluso, puede que amargue más a la gente y la desanime y que piense que no hay nada que hacer, puede llegar a ser una invitación a no hacer nada, en el fondo se puede estar favoreciendo a aquello que se quiere criticar. Por lo tanto, siempre hay que dar una ilusión y hay que transmitirla a la gente. Es de la única forma que puede avanzarse en estos sistemas que estamos buscando.» En cuanto a cómo aumentar los buenos valores humanos dirigidos a conseguir el mejor de los mundos, la felicidad colectiva, Carlos Castilla señaló que «las cuatro fuentes más destacadas que influyen en la conciencia son la educación, las religiones en todas sus formas –no sólo las mayoritarias sino todo tipo de religión–, las causas profundas ligadas a la evolución de la especie y los medios de comunicación», esta última, fuente de influencia sobre la conciencia sobre la que Carlos Castilla centró su intervención, ya que «los medios de comunicación son de los principales formadores de los valores de la conciencia de las grandes masas de población. Y aquí es donde está la gran batalla.» Según Carlos Castilla, «estos medios tienen la forma de llegar en el menor tiempo posible a la mayor cantidad de personas. Por eso tienen toda esa potencia. Si encima unimos un lenguaje claro y sencillo acompañado de carga emocional o sentimental, la potencia para difundir valores es increíble. Pero eso se puede dirigir hacia valores buenos o hacia valores malos. El cine y la música son dos grandes ejemplos que reunen estos requisitos. Es decir, son medios masivos, que suelen utilizar un lenguaje sencillo y que llevan una carga emocional fuerte.» |
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