
| Antonio Álvarez de la Rosa: «La democracia no es dictaminar e incumplir pactos con una absoluta desfachatez. Hay otro modelo, otra forma de comportarse» |
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| viernes, 15 de enero de 2010 | |
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SB- Noticias.- El Catedrático de Filología Francesa de la Universidad de La Laguna, escritor y articulista, Antonio Álvarez de la Rosa, afirmó en Radio San Borondón que «la libertad de opinión hoy tiene más lagunas que lagos hay en Finlandia» y enfatizó en «cómo se mantiene ese viejo esquema de “o conmigo o contra mí”, algo que es tan viejo como la historia de cualquier poder, como esas reacciones de la caverna ante el Plan General de Ordenación Urbana de Santa Cruz, desde cómo se ha comparado a los manifestantes con la kale borroka de los prototerroristas vascos a reavivar enfrentamientos guerracivilistas como lo que pronunció ese señor que es concejal, Ignacio González. Me parece algo muy denotativo de lo que es realmente una mentalidad cavernosa.» Para Álvarez de la Rosa, «lo curioso es que la tecnología hoy ha puesto al alcance de millones de personas todo lo que la historia del pensamiento ha almacenado y, sin embargo, a pesar de todo ese legado que está al alcance de un ordenador, estamos casi huérfanos de faros clarividentes, de escritores como Camus, que fueron verdaderos enterradores del dogma, de los totalitarismos y que nos pueden alumbrar cosas sobre la condición humana, sobre el ejercicio del poder, etc.» «Es verdad que el intelectual hoy no tiene esa misión porque hoy hay un abanico de opiniones, hay otro tipo de fuentes de información», explica el Catedrático de Filología Francesa de la ULL, pero aún así, «es verdad que hay una especie de resignación frente a lo que es el alud, la avalancha del poder. Por eso creo desde hace mucho tiempo que más que de intelectual hay que calificarse de resistente. Hay que resistir frente a esto con el pesismismo intelectual pero también con el optimismo de la voluntad. Es decir, hay que seguir en este asunto, a la poca o mucha gente a la que uno pueda llegar hay que insuflarle que hay otro modelo, otra forma de comportarse. La democracia no es dictaminar e incumplir pactos con una absoluta desfachatez.» Jean Claude Michéa escribe en un libro titulado «La escuela de la ignorancia y sus condiciones modernas»: Cada pocos años, la clase política y sus expertos en “ciencias de la educación” acometen una nueva reforma de la Escuela. Sin embargo, el fracaso escolar sigue agravándose: la infantilización gana terreno a la inteligencia crítica; el individualismo y la negación del otro se apodera de las relaciones humanas; el dominio de la inmediatez corroe toda disciplina del tiempo o la atención. A simple vista, parece un gran misterio. Pero, ¿y si ese fracaso fuese el objetivo oculto de todas las reformas? Antonio Álvarez de la Rosa señaló al respecto que «es evidente que ese modelo tiene un fin primordial y es tener a una población anestesiada epiduralmente [...], una anestesia que viene vía televisión, via omisión de información porque, por ejemplo, el mismo sábado de la manifestación [contra el PGOU de Santa Cruz], al regresar a casa puse en la Televisión Española el telediario de las dos de la tarde y fue realmente una vergüenza. Cuando encuentras a 10.000 personas en una ciudad como Santa Cruz (con las características especiales de una ciudad que se mueve muy poco en cuanto a manifestarse), aquello debió durar escasamente 30 segundos e inmediatamente una noticia absolutamente intrascendente. ¿Cómo no se le da relevancia? Esto no va contra nadie. Usted, como periodista, lo que tiene que hacer es reflejar lo que está ocurriendo en la calle. Si quiere, no le de más énfasis pero no oculte que allí ha habido en esa ciudad una manifestación importante. Entre eso, la crisis, el paro, la hipoteca, etc., el ciudadano está inerme frente a eso.» Para Álvarez de la Rosa, «lo terrible de este asunto son los partidos y los políticos, que tienen que ser cada uno de su respectivo, los que realmente sean enganchadores, promotores de este asunto, unos defendiendo sus intereses más o menos bastardos y otros desgarrados entre ellos. Ello es un caldo de cultivo en el que muy poca gente asoma la cabeza. Por tanto, hay omisión de información por una parte, y luego toda esa anestesia que están diariamente suministrando al ciudadano para que no piense. Si a eso se une el tema de la educación ya tenemos el plato completo servido. Es decir, el fracaso escolar les viene muy bien para tener a licenciados con dos másters con 600 euros y 12 horas de trabajo, etc.» |
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