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Willy Meyer (IU) lamenta que la presidencia española de la UE haya planteado la continuidad de la fracasada filosofía económica que ha generado la crisis en Europa PDF Imprimir E-Mail
viernes, 22 de enero de 2010
Asegura que más allá de lo que se puede plantear a nivel mediático por parte de los dos grandes partidos (PSE y PPE) en donde tratan de aparentar una gran diferencia, en lo sustancial, que es la política económica, están absolutamente de acuerdo

SB-Noticias.- El eurodiputado español de Izquierda Unida (IU) Willy Meyer, en declaraciones al programa La Trapera de Radio San Borondón, analizó desde el prisma de la izquierda europea cómo se presenta la presidencia española de turno en la Unión Europea y afirma que desgraciadamente el turno español se presenta continuista, ya que la fracasada filosofía económica que ha generado la crisis en Europa ha sido replanteada por José Luis Rodríguez Zapatero para este semestre, con una orientación económico-política en donde existe un gran acuerdo entre socialistas y populares europeos que no traerá ningún cambio sustancial, por ello, asegura que más allá de lo que se puede plantear a nivel mediático por parte de los dos grandes partidos (PSE y PPE) en donde tratan de aparentar una gran diferencia, en lo sustancial, que es la política económica, están absolutamente de acuerdo.
Meyer explicó que tras la comparecencia de Zapatero en el pleno de Estrasburgo (Francia), en donde dio a conocer el programa de la Presidencia para el semestre, en la que tuvo la ocasión de intervenir en nombre de su grupo, se ha evidenciado que se trata de un programa de continuidad en lo fundamental, es decir, en la orientación de la política económica europea, en donde existe un gran acuerdo entre el PSE y el PPE, así se explicitó en el debate en el Parlamento, para hacer ver a los europeos que lo mejor que se puede hacer es no intervenir la economía, no intervenir el mercado, no rescatar empresas estratégicas para le economía y que fueron privatizadas, como por ejemplo las eléctricas, una parte de la banca, el sector de la siderurgia, telecomunicaciones, sector naval, transporte, correos, etc., algo que en España vulnera el artículo 7 de la Constitución que reclama, demanda y anima a la intervención pública de la economía, a planificar la economía, que los trabajadores puedan acceder a la propiedad de los medios de producción.

Para el dirigente de izquierdas, desgraciadamente la crisis europea, que es consecuencia directa de no haber intervenido la economía y de haber dejado el mercado con absoluta libertad, sin regularlo, de dejar al sector financiero sin ningún tipo de regulación a través del Banco Central Europeo (BCE), esta filosofía de fondo que ha fracasado, ha vuelto a ser replanteada en este programa del semestre por parte de la presidencia española representada por Rodríguez Zapatero.

Desde su punto de vista, es absolutamente normal que haya ocurrido esto, porque tanto PPE como PSE están de acuerdo con el Tratado de Lisboa, que es precisamente la Ley de leyes que blinda ese modelo económico, por lo tanto, más allá de lo que se puede plantear a nivel mediático por parte de los dos grandes partidos en donde tratan de aparentar una gran diferencia, en lo sustancial, que es la política económica, están absolutamente de acuerdo, por ello apoyan la no intervención de la economía, están de acuerdo en que la gran masa social pague hacienda lo mismo que cualquier gran poder económico porque no hay una política fiscal progresiva y, por ello, no hay ninguna variación en este sentido.

Willy Meyer asegura que desgraciadamente la presidencia española de la UE no traerá ningún cambio sustancial, porque lo ideal sería poner en marcha esa intervención en la economía que planteara objetivamente la creación de empleo como prioridad y a partir de ahí, recuperar un discurso distinto, empezando porque el BCE debe ser controlado democráticamente por el Parlamento Europeo, se debería fijar el precio del dinero no por una entidad que no rinde cuentas  a nadie, sino a través de una institución pública y a nivel del territorio europeo volver a plantear la necesidad de que haya empresas públicas fuertes, tanto en el sector energético como en el sector financiero, creando una banca pública, generando consorcios públicos dentro de la industria del automóvil, la siderurgia, el sector naval, el transporte, etc.
 
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