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Eligio Hernández reflexiona sobre el discurso de Manuel Azaña en Barcelona en julio de 1938 y que simboliza la reconciliación y el espíritu humanista de la Segunda República PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 17 de febrero de 2010
El 18 de julio de 1938, en el edificio de las Casas Consistoriales de Barcelona, Azaña pronunció este célebre discurso en el que instaba a la reconciliación entre los dos bandos, bajo el lema Paz, Piedad, Perdón

SB-Noticias.- El ex fiscal general del Estado y abogado en activo, Eligio Hernández, desgranó en declaraciones al programa Agenda informativa de Radio San Borondón, el importante discurso que Manuel Azaña, presidente de la Segunda República española, realizara el 18 de julio de 1938 en Barcelona y que simboliza la reconciliación y el espíritu humanista de la Segunda República.
Hernández se declaró seguidor aférrimo de los discursos de Manuel Azaña ya que ha leído muchas veces sus manifestaciones públicas, sobre todo el discurso que pronunció el 11 de febrero de 1912 en la casa del pueblo en donde hablaba e identificaba los problemas de España, o el del 24 de mayo de 1924 en el Ateneo de Madrid sobre la apelación a la república, así como el famoso discurso sobre la necesaria separación entre el Estado y la iglesia ofrecido el 13 de octubre de 1931, y el del 18 de julio de 1938 llevado a cabo en Barcelona, quizás su discurso más emotivo, símbolo de la reconciliación y del espíritu humanista de la Segunda República.
 
Cabe recordar que Manuel Azaña  fue un político que desempeñó los cargos de Presidente del Gobierno de España (1931-1933, 1936) y Presidente de la Segunda República Española (1936-1939), uno de los políticos y oradores más importantes en la política española del siglo XX, además de un notable periodista y escritor. Fue galardonado con un Premio Nacional de Literatura en 1926 por su biografía La vida de Juan Valera. Su obra más conocida es el diálogo La velada en Benicarló, una reflexión sobre la década de los años treinta en España. Sus Diarios son uno de los documentos más importantes para el conocimiento del momento histórico en el que vivió.

El 18 de julio de 1938, en el edificio de las Casas Consistoriales de Barcelona, pronunció este célebre discurso en el que instaba a la reconciliación entre los dos bandos, bajo el lema Paz, Piedad, Perdón. El núcleo del discurso fue la expresión de su idea de cuál estaba siendo el daño más grave que la guerra estaba provocando en España y en donde entre otras cosas dijo: “un dogma que excluye de la nacionalidad a todos los que no lo profesan, sea un dogma religioso, político o económico, [al que opone] la verdadera base de la nacionalidad y del sentimiento patriótico: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo arroyo”.

Eligio Hernández explica que aunque ha leído muchas veces este discurso de Barcelona, nunca imaginó que pudiera llegar a nosotros grabado y explica que hace algunos años Alfonso Guerra le dijo que un exiliado republicano había grabado ese discurso directamente desde los micrófonos de una emisora barcelonesa que lo había emitido, discurso que llegó a manos del dirigente socialista, quien lo donó a la Sociedad de Conmemoraciones del Ministerio de Cultura para que lo difundiera.

Señala que llevaba mucho tiempo tratando de encontrar este discurso de Azaña y fue a  través de las Obras completas que ha editado Santos Juliá como pudo conseguirlo, puesto que venía en el último tomo, lo que ha supuesto una satisfacción enorme de oírlo muchas veces, un discurso sencillamente magnífico que merece ser escuchado por la ciudadanía porque hoy en día mantiene una gran actualidad.
 
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