
| Soledad Perera insiste en que no hubo desobediencia sino que actuó siempre poniendo a Piedad por encima de todas las circunstancias, en defensa de su integridad y de su interés superior |
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| lunes, 08 de marzo de 2010 | |
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Advierte que no va a decaer en su afán de conseguir que la menor vuelva al seno de su familia de donde no tuvo que ser arrancada porque sigue pensando que le asiste la razón SB-Noticias.- Soledad Perera, madre preadoptiva de la niña Piedad, analizó en Radio San Borondón la sentencia dictada el pasado el viernes, en donde se le condena a nueve meses de prisión por un delito de desobediendia grave a la autoridad, ya que para la magistrada, está acreditada la desobediencia reiterada por la resistencia "de la requerida a cumplimentar aquello que se le ordena" y sigue insistiendo en que no hubo desobediencia a la autoridad sino que actuó siempre poniendo a Piedad por encima de todas las circunstancias y en defensa de su integridad y de su interés superior. Soledad Perera dijo estar decepcionada por la sentencia, al tiempo que cansada y agotada por un nuevo revés en su lucha por dar a Piedad la felicidad truncada por una injusticia, y advierte que no va a decaer en su afán de conseguir que la menor vuelva al seno de su familia de donde no tuvo que ser arrancada porque sigue pensando que le asiste la razón. Cabe recordar que Soledad Perera fue condenada el pasado viernes por el Juzgado de lo Penal número 1 de Las Palmas de Gran Canaria a nueve meses de prísión como “autora responsable de un delito de desobediencia grave a la autoridad”, dándose el hecho de que se trata de la segunda vez que se publica la misma sentencia, después de que la anterior fuera anulada por la decisión del tirbunal de celebrar la sesión a puerta cerrada, vulnerando el derecho de la acusada a una causa pública. Para la magistrada Ana Belén Montero, titular del juzgado de lo Penal número uno de Las Palmas de Gran Canaria, resulta acreditada la desobediencia reiterada por la resistencia "de la requerida a cumplimentar aquello que se le ordena, lo que equivale a la exigible concurrencia del dolo de desobedecer, que implica que frente al mandato persistente y reiterado se alce el obligado a acatarlo y cumplirlo en una oposición tenaz, contumaz y rebelde, obstinada y recalcitrante". Explica que esta sentencia estaba dentro de lo esperado, puesto que su abogado, Eligio Hernández ya había adelantado este posibilidad, pero reconoce que siempre mantuvo la esperanza en que la justicia cumpliera con su nombre y viera más allá de la fría normativa que está delante de sus ojos y velaran por el futuro y la felicidad de la niña. Visiblemente afectada, mantiene su discurso de siempre al constatar que actuó en todo momento amparándose en derechos fundamentales, poniendo a la niña por encima de todas las demás circunstancias, porque su integridad y su interés superior era lo principal, dándose el hecho de que la niña estaba enferma, por lo que aportó en todo momento los recursos jurídicos necesarios, de reposición, de apelación o de amparo, se intentó incluso la vía del Tribunal Supremo, cuando además no se trataba de una sentencia firme y la niña no era una nevera. En base a este argumento de peso, incide en que luchó por todos los medios con el objetivo de encontrar por el camino alguna solución que no fuera romperle la vida a esta niña que tanto había sufrido, y sigue sufriendo, con tan corta edad, sin embargo con esta nueva sentencia, la justicia sigue mostrándose bastante inaccesible y fría, ha desligado totalmente las circunstancias que rodeaban a la niña de un caso de desobediencia en donde tanto ella como su abogado, Eligio Hernández, insisten en que no hubo desobediencia. Soledad Perera señala que el informe forense aportado a esta causa no se ha tenido en cuenta, ni siquiera se ha nombrado en la sentencia, que era en donde se recogían todos los informes que mencionaben que se ponía a la niña en grave riesgo y cree que la omisión de cosas tan importantes dice más que lo que allí está escrito. |
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