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El alcalde de La Victoria (Tenerife) asegura que la corrupción es un lastre para la democracia y advierte que un país corrupto no tiene ningún tipo de futuro PDF Imprimir E-Mail
martes, 09 de marzo de 2010

Se trata de una realidad que hemos visto en tantísimos países que han hecho de la corrupción una norma y al final se deteriora todo el sistema, por ello asegura que en esta sociedad la corrupción hay que erradicarla porque no cabe, no tiene sitio en la democracia

SB-Noticias.- Manuel Correa, alcalde del municipio tinerfeño de La Victoria por el PSOE, analizó en declaraciones al programa La Trapera de Radio San Borondón cómo afecta la corrupción al mundo de la política y a la sociedad en general, y tras advertir que un país corrupto no tiene ningún tipo de futuro, opina que la Justicia tiene que ganar en celeridad, ya que no puede ser que para resolver algunos de los asuntos de corrupción que afectan a Canarias se recurran a tantas triquiñuelas para alargarlos, cuando lo que interesa es que la resolución judicial se haga lo más breve posible, ya que la verdad es que los casos que hay, como por ejemplo el tema de Las Teresitas, se están eternizado enormemente.

Cuestionado por lo que como político activo le gustaría que realmente estuviese formando parte de la vida cotidiana, el devenir de la democracia, de la política y que no lo está, el alcalde de La Victoria dijo que todos estamos de acuerdo en que la corrupción es una cosa terrible, incoherente con la democracia, como incoherente es un sistema que permita la corrupción.

Manuel Correa explica que leyendo a los clásicos, vemos que fueron ellos quienes empezaron a hablar primero de democracia y la entendían  una manera limpia en el ejercicio de la actividad política el ejercicio de la democracia. En este sentido, reconoce que no comprende que a veces se piense que democracia es también hacer lo que uno quiere y agredir al pponente apoyándose en todos los métodos posibles y, por tanto, echa de menos que haya más cultura, más limpieza, más justicia también porque muchas veces se ve casi impedido por algunos que creen que pueden ir por la vida haciendo del insulto una manera de vivir, ya que no cree que este tipo de personajes tengan sitio en esta sociedad.

El dirigente del PSOE señala que en la actividad política hay momentos donde se cuestiona si merece la pena trabajar intensamente por el bien del municipio para recibir como contrapartida insultos de manera desproporcionada, motivados normalmente por intereses de tipo económicos o que esconden en ocasiones algún interés político, cuando la política tiene que ser un arte de limpieza, de transparencia y de defensa de la democracia.

Consciente de esta realidad, el alcalde de La Victoria se cuestiona si cada vez hay menos o más que se apuntan a estas malas maneras, a estos malos modos, a esta forma de hacer política ajena a la ética y espera que poco a poco se vaya depurando y que la sociedad también ponga a un lado a todos aquellos que quizás no están por la labor, porque no entienden la democracia, de anteponer el respeto y las buenas maneras por delante.

Desde su punto de vista, esta forma de hacer política no es buena para la propia democracia porque el respeto tiene que estar por encima de todo, las formas hay que cuidarlas, no todo vale en política y a veces ésta es la peor parte, porque se genera una manera de proceder por parte de aquellos que creen que tienen derecho a todo, que hace que el ciudadano reclame que todo se resuelva con suma inmediatez, cuando lo que está claro es que no se puede permitir licencia para hacer lo que sea. Es un fenómeno que le merece que se debe analizar de una manera fina y detenida para contrarrestarlo.

Manuel Correa explica que es evidente que esta forma de proceder en política y en la vida cotidiana ha calado profundamente y advierte que es por este motivo por lo que es tan díficil acabar con la corrupción. Está claro que en esta sociedad la corrupción hay que erradicarla, no cabe, no tiene sitio en la democracia ¿Por qué es tan difícil? porque los resortes son inmensos y porque es realmente muy difícil encentrar al verdadero culpable.

Desde su punto de vista, la corrupción es un lastre para la democracia por ello asegura que con todas las fuerzas y resortes con los que cuenta el sistema democrático tenemos que perseguirla porque no es buena. Un país corrupto tenga ningún tipo de futuro y lo hemos visto en tantísimos países que han hecho de la corrupción una norma y al final se deteriora todo el sistema. Eso por supuesto hay que perseguirlo.

Sobre los motivos por los que la Justicia no actúa con la contundencia que debería hacerlo para frenar este tipo de conductas, explica que es cierto que se han dado casos muy sintomáticos en el mundo de la Justicia después de que a veces ahondan en la búsqueda de pruebas parece al igual que no ahondan tanto e intentan dar carpetazo en el tema de manera rápida porque está claro que el mejor juicio es el que no se celebra o el que dura menos tiempo y declara que espera que poco a poco se vayan aclarando casos como el de Las Teresitas y otros muy relevantes en Canarias.

Correa opina que la Justicia tiene que ganar en celeridad, ya que no puede ser que para resolver algunos de estos asuntos se recurran a tantas triquiñuelas para alargarlos, cuando lo que interesa es que la resolución judicial se haga lo más breve posible, lo que ocurre es que normalmente los infractores construyen muchas trampas para evitar ser cogidos. Pero está claro que luego hay otros textos que deben cuidarse, porque un presidente, un vicepresidente de un Gobierno, porque como dice el refrán la mujer del César”, no debe sólo ser digna, sino paracerlo también. Pero en todo caso la verdad es que los casos que hay, como por ejemplo el tema de Las Teresitas, se están eternizado enormemente.
 
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